El Pilates no es solo una serie de ejercicios. Detrás de cada movimiento hay seis principios que Joseph Pilates definió hace más de un siglo y que siguen siendo la base de todo lo que hacemos en el estudio. Entenderlos cambia por completo la forma en que vives cada clase.
Cuando una alumna llega por primera vez, muchas veces piensa que el Pilates se trata de fuerza o de flexibilidad. Y sí, ambas cosas mejoran con la práctica. Pero lo que hace que el método funcione de verdad es la manera en que se ejecuta cada movimiento: con atención, con intención y con control. Eso es justamente lo que describen estos seis principios.
1.Concentración
Cada ejercicio empieza en la mente. En Pilates no hacemos movimientos automáticos ni repeticiones vacías: prestamos atención a lo que hace el cuerpo en cada instante. Esa conexión entre mente y músculo es la que permite ejecutar bien y, sobre todo, sentir el trabajo donde corresponde. Por eso en clase te pedimos que estés presente, no solo que "hagas" el ejercicio.
2.Control
Joseph Pilates llamó originalmente a su método "Contrología", precisamente por esto. Ningún movimiento se deja al azar ni a la inercia: cada uno se realiza de forma controlada, de principio a fin. Ese control es lo que previene lesiones y lo que hace que el ejercicio sea seguro para cualquier cuerpo, sin importar la edad o la condición física.
3.Centro
Todo en Pilates nace del centro del cuerpo: la zona abdominal, la espalda baja, el suelo pélvico y los glúteos. A esto se le llama el "powerhouse" o casa de fuerza. Cuando aprendes a activar tu centro, cada movimiento se vuelve más estable y más eficiente, y tu espalda empieza a agradecerlo en la vida diaria.
4.Fluidez
Los movimientos en Pilates no son bruscos ni cortados: fluyen de uno a otro con suavidad y elegancia. Esta continuidad no solo se ve bonita, sino que entrena al cuerpo a moverse de forma más armónica y coordinada, algo que después se traslada a cómo caminas, cómo te agachas y cómo te mueves en general.
5.Precisión
Vale más un movimiento bien hecho que diez hechos a medias. La precisión es la calidad por sobre la cantidad. En clase preferimos que hagas pocas repeticiones perfectas, con la alineación correcta, antes que muchas sin control. Con el tiempo, esa precisión se vuelve un hábito y tu cuerpo la incorpora de forma natural.
6.Respiración
La respiración acompaña cada ejercicio y no es un detalle menor. Respirar de forma consciente oxigena los músculos, ayuda a activar el centro y marca el ritmo del movimiento. Aprender a coordinar la respiración con el ejercicio es una de las cosas que más transforma la práctica de nuestras alumnas.
Estos seis principios son los que trabajamos en cada clase, de forma personalizada y en grupos reducidos. Si quieres experimentarlos en tu propio cuerpo, te esperamos en el estudio.
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